La protección penal del agua en España, Alemania e Italia

Peris R. J. M. La protección penal del agua en España, Alemania e Italia.

Debemos tener presente la relación directa y estrecha que tiene una conservación adecuada o no del medio ambiente, con respecto a la salud y vida humanas. Así, la protección penal del agua se encuentra básicamente en los «Delitos contra el medio ambiente».

El agua es, como cualquier otro recurso con aplicaciones útiles, un bien escaso por definición (1) , no sólo porque la industrialización y el desarrollo de los pueblos conllevan una mayor demanda de agua, sino también porque, por regla general, también traen consigo «un deterioro de la misma a tenor de vertidos, muchas veces incontrolados, cuyos efectos a corto, medio y largo plazo, y no sólo sobre las aguas, sino sobre toda vida vegetal y animal en el planeta, pueden ser devastadores» (2) .

Así, es creciente la consideración del agua como un bien escaso, un bien de todos, que afecta no sólo al medio ambiente, sino que también puede afectar, y, en ocasiones de forma muy importante, a la salud de las personas. Sin duda, podríamos afirmar que sin el agua, o, encontrándose ésta contaminada, puede peligrar la vida humana o la salud de las personas. En efecto, la contaminación de las aguas, ya sean superficiales o subterráneas, produce efectos nocivos, a corto, medio y largo plazo, sobre toda vida vegetal y animal de la zona afectada y, en ocasiones, del conjunto del ecosistema. Además, algunos de estos productos contaminantes son altamente nocivos para la vida, de ahí que la dimensión global y multifactorial sobre la problemática que se genera es muy importante, y sus efectos, en muchas ocasiones, incalculables.

Amándola G. ha considerado que la contaminación hidrológica se debe, en esencia, al aumento demográfico, al desarrollo industrial, a la alteración de la disposición territorial, a la existencia de cierta negligencia en el ámbito de la prevención del problema y a la utilización de sustancias de elevada toxicidad (3) .

Parece que, progresivamente, la contaminación de las aguas es una conducta que se está consolidando en la conciencia social como alarmantemente dañosa, quizá porque «el problema de la contaminación hidrológica, al igual que, en general, el de la crisis ambiental, es hoy especialmente grave porque no es ya ni temporal ni sectorial: es permanente y afecta de forma conjunta a todo el planeta» (4) y porque «el 80% de todas las enfermedades y más del 30% de todas las muertes que se vienen produciendo en el mundo son consecuencia directa o indirecta del consumo de agua contaminada» (5) , Blanco L. C.

Es con estas premisas como puede entenderse la posición de quienes han venido entendiendo que, desde el Derecho Penal, sea necesario tipificar como delito aquellas conductas más graves que supongan un atentado intolerable contra el medio ambiente, y en las que, además, también puede verse vulnerada, ya sea directa o indirectamente, la salud de las personas.  Efectivamente, debemos tener presente —y esto ha venido condicionando la tutela otorgada desde hace años— la relación directa y estrecha que tiene una conservación adecuada o no del medio ambiente, con respecto a la salud y vida humanas. Así, la protección penal del agua se encuentra básicamente en los «Delitos contra el medio ambiente».

http://diariolaley.laley.es/ Diario La Ley, Nº 7366, Sección Tribuna, 22 Mar. 2010, Año XXXI, Ref. D-95, Editorial LA LEY, España, 2010. LA LEY 2084/2010.