Los glaciares bolivianos van en franco retroceso.

Los glaciares bolivianos van en franco retroceso.

Miriam Telma Jemio
Por: Univision. Publicado: ene 19, 2017, Bolivia.

El impacto del cambio climático en los glaciares tropicales, de los cuales el 20% está en Bolivia, en la cordillera Real, son una fuente importante de agua para los habitantes de las comunidades y ciudades de su entorno como El Alto y La Paz. Las evidencias de este problema las recogen los científicos a través de investigaciones y la constatan los habitantes de las comunidades aledañas a glaciares como el Condoriri, el Illimani, el Samara y el Chacaltaya cuando ven que los cerros se tornan cada vez más negros. La cordillera Real también alberga nevados importantes: Illimani, Mururata, Huayna, Potosí e Illampu. La Paz ya experimenta racionamiento por la escasez de agua. En ese contexto, estas comunidades deben de obtener el agua para su consumo, producción agrícola y para la crianza de ganado camélido, pero también se manifiesta la pérdida a largo plazo de su actividad turística para quienes gustan de escalar esos nevados.

A mayor calor, más agua perecedera y menos hielo. Una fórmula que explicaría el impacto del cambio climático en los glaciares tropicales, el 20% de los cuales está en Bolivia, en la cordillera Real, y son fuente importante del líquido vital que consumen los habitantes de las comunidades y ciudades de su entorno como El Alto y La Paz.

Las evidencias de este problema las recogen los científicos a través de investigaciones y la constatan los habitantes de las comunidades aledañas a glaciares como el Condoriri, el Illimani y el Samaja cuando ven que los cerros se tornan cada vez más negros.

Así, mientras el glaciólogo boliviano Edson Ramírez asegura que el nevado Condoriri pierde cada año entre 12 a 15 metros de su cobertura blanca, lugareños como Efraín Mamani, tienen la impresión de que ese nevado retrocede por año “al menos” 10 metros. Científicos y comunarios, quizá más estos últimos, están preocupados por este retroceso evidente, pues a futuro conlleva a la falta de agua. Los investigadores quieren establecer de cuánto será esa merma, datos que servirán para los tomadores de decisión. Según el IDR, el glaciar Condoriri tiene una curva de tendencia de extinción hacia el año 2045; mientras que el Tuni hacia 2025.

En ese contexto, estas comunidades deben lidiar para tener agua para su consumo y producción agrícola y para la crianza de ganado camélido, pero a la par con la pérdida a largo plazo de su actividad turística por la pérdida constante del atractivo para quienes gustan de escalar esos nevados.

La evidencia científica.

Lo que sucede con los glaciares tropicales es la evidencia más visible del impacto del cambio climático. Y lo es más la extinción del Chacaltaya, el único glaciar monitoreado por los científicos hasta su “muerte”, afirma el glaciólogo e investigador Edson Ramírez.

El incremento acelerado del derretimiento de los glaciares en Bolivia comenzó a inicios de la década de 1980. Un estudio establece que 376 glaciares de la Cordillera Real perdieron, en promedio, el 43% (0,9 km3) de volumen entre 1963 y 2006 y del 48% de su superficie entre 1975 y 2006.

Por eso, los cambios registrados por los habitantes de comunidades aledañas a los nevados Condoriri, Sajama e Illimani son estudiados por científicos bolivianos y extranjeros. Los glaciares tropicales son importantes indicadores del cambio climático, sobre todo los que están por encima de los cuatro mil metros. Tienen un rol importante en la regulación del régimen hidrológico en casi todas las regiones andinas, en particular las sometidas a largos periodos secos, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La cordillera Real alberga a los nevados más importantes: Illimani, Mururata, Huayna Potosí e Illampu. También a los glaciares de la cuenca del Tuni y el Condoriri (que proveen parte del agua que se consumen en las ciudades de El Alto y La Paz) y los de Zongo, región donde se genera energía eléctrica para ambas urbes. Los académicos coinciden en que hay un evidente aumento de la temperatura, cambios en los patrones de las lluvias y que los eventos extremos son más frecuentes y severos, como las sequías y las inundaciones.

Uno de los estudios realizados por el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD), da cuenta que en 1975 había 376 glaciares en la cordillera Real; en 2006 quedaban 129. “Esto representa la pérdida del 48% de los glaciares, una superficie de 34 kilómetros cuadrados”, explica Alvaro Soruco, uno de los investigadores del estudio plasmado en la publicación “Declinación de los glaciares de la Cordillera Real de Bolivia entre 1963 y 2006”.

La investigación de Soruco abarcó los recursos hídricos que provienen de esos heleros. Estableció que en época húmeda los glaciares Condoriri, de la cuenca del Tuni, Milluni, Hampaturi e Incachaca, por ejemplo, aportan con el 12% del agua potable que se consume en las ciudades de La Paz y El Alto y con el 27% en período seco.

Por tanto, si desaparecerían habría un déficit de agua de hasta 12% al año; 9% en época húmeda y hasta de 25% en tiempo seco. En otro estudio, el glaciólogo Edson Ramírez determinó que entre 1956 y 2009, los nevados de la cuenca del Tuni -donde se encuentra el Pequeño Janphumayo- perdieron el 62% de su cobertura blanca mientras el Condoriri se vio afectado en un 49%.

http://www.univision.com/noticias/planeta/los-glaciares-bolivianos-van-en-franco-retroceso

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